El sueño de una noche de trabajo
Con la mirada fija en la refulgente pantalla, pero mirando al infinito. Día tras día. Noche tras noche. El DJ de turno marca el paso de mi actividad neuronal con sus bases machaconas e hipnóticas melodías.
Casi sin darme cuenta, la vida se ha convertido en trabajo y autismo. Pensé que la distancia solucionaría el problema, pero no caí en la cuenta de que es imposible huir de uno mismo.
La vida sigue.
Quinientos kilómetros al norte, sigo esperando. ¿Una señal del cielo? No, no creo. La señal que espero viene de la Tierra.
Pero un día, la realidad, tan obvia y tan imposible de esquivar, me recuerda que, como cierta persona dijo:
Estar despierto es a veces una pérdida de tiempo
Así que me voy a dormir. Mañana será otra noche.























